La carne se arrebata
A la merced del magnífico Museo del Holocausto Mental nuestros jóvenes masturban sus más estupidos anhelos, "compre la crema que levanta el culo" o "si no usas este filtro solar serás un sapo adusto" suelen ser los mensajes subliminales que dejan algunos de los dogmas del susodicho museo; persiguen sueños inútiles y, envalentonados ante la figura del ídolo de turno, se piensan bravos y determinados a esculpirse imitando su moda, figura, el habla, sus gestos, están anesteciados ante los muchos y multiformes mecanismos de propaganda ,ya no hablo de publicidad,
Pero a la vez está surgiendo un movimiento, me atrevo a llamarlo "natural", niños que nacen con otra estructura racional, dicha estructura tiene como cimiento la enemistad con lo comercial, el rechazar lo que le impone la venta, el "soy quien soy" y el "no me vendo". Acaso las guerras santas tuvieron en sus filas a gente tan capaz? No!, ésta gente es más fuerte aún y no es movida por deidades, estandartes ni figuras teológicas, todo es tracción cerebral. La revolución se está gestando y ésta vez será violenta.

